| Frida Kalho |
La idea de regresar a Ciudad de México me producía esa
emoción que provoca la perspectiva de un viaje, y tenía unas ganas de volver a verla y recorrerla
que no cabía en mí.
Desperté en ella un domingo con un plan especial en mente y mi
sonrisa de felicidad puesta, cogí mi mat de
yoga y me fui a uno de sus numerosos estudios. A mi
regreso había quedado en Polanco con algunos compis de viaje para desayunar. Fuimos a un lugar llamado Peace &
Love, yoga, paz y amor, empezaba muy bien el día, ¿no creéis? Por supuesto
no me resistí a mi chocolate caliente acompañado de quesadillas de aguacate,
¡estamos en México al fin de al cabo! me dije, la tierra de ambas delicias.
Satisfechos cogimos un Uber hasta Coyoacán, el barrio donde se encuentra La Casa Azul, ¿qué tiene de especial esta casa? Pues es donde
creció y vivió Frida Kalho, la
artista latinoamericana más famosa en el mundo. Mientras hacíamos cola, yo
estaba súper emocionada explicándoles a mis compañeros cositas de su vida, y de
cómo este lugar, para algunos, es un símbolo, y visitarla, una peregrinación,
¿verdad Marco?



